Poco se puede decir de la ciudad de Ronda, muy recomendable ir en Otoño y a ser posible un día soleado, pasearlo de cabo a rabo y no puede faltar que paséis por alguno de los fantásticos restaurantes que existen como cuna de la gastronomía de alto nivel malagueña.
Estuvimos dudando entre el ya mítico Restaurante Tragabuches y nuestra segunda opción: Restaurante Almocábar, justo en la esquina de la Puerta de Almocábar, al otro lado del Puente Nuevo y en la zona no tan turística de Ronda. Nos decantamos por este por dos simples razones, la insistente recomendación por los mismos rondeños (y siempre debes fiarte por estos antes que por guías o web especializadas), y lo segundo era porque vimos que en el caso de Tragabuches parecía un local mas formal y no íbamos en ese plan.
Para los que piensen que hicimos una mala elección y para reconciliarnos con sus fans, hay que decir que hicimos una pequeña parada técnica en Tragatapas, que es la version mas informal del restaurante con tapas muy elaboradas. Allí nos tomamos sólo una caña y una tapa de salmón marinado con salsa de yogurt, que estaba deliciosa (aunque me gustó mas el acompañamiento que el actor principal, el salmón). Sinceramente se ve un local pequeño pero de un tamaño justo, con decoración un tanto indefinida y me esperaba algo más en este aspecto. Por lo demás, en cuanto a servicio y presentación la impresión fue bastante bueno, aunque tampoco podemos decir mucho mas.
Centrado ya en Almocábar lo primero que te llama la atención, aparte de la plaza tan bonita donde está situado, es el “disfraz que tiene el local” ya que engaña mucho, parece mas bien un restaurante de pueblo muy pequeño, con una zona de barra (donde podréis degustar unos montaditos) separado de la sala, con techos bajos y decoración rústica e incluso un puesto típico de caramelos enfrente de la misma zona de barra.
Esa “máscara” se desvanece nada mas sentarte y llega a convertirse en lo que te apetezca según pidas unos platos u otros, porque en la mesa de al lado sirvieron “una carne a la piedra con unas papas a lo pobre” que seguro no sería superada por la mejor venta de España. El trato excelente (por su gerente, Manolo), y una calidad y presentación que yo no hubiese imaginado.
Comida
Vino
Pedimos un vino de Ronda recomendación de Manolo que para mi gusto, aunque no somos nada técnicos en vinos, si sabemos lo que nos gusta y creedme que estaba excelente, se trataba de “Los Aguilares” de la bodega del mismo nombre. Al paladar es muy suave, afrutadísimo (a quien le gusten los vinos afrutados como a mi le vendrá como anillo al dedo), y no muy subido de alcohol.
Aperitivo

No quería que se me olvidase señalar que mientras vienen los primeros platos es costumbre de la casa poner una selección de aceitunas muy ricas con unos altramuces con sal de grano medio. El plato vendría a ser el de la foto
Platos
Como ya mencioné íbamos para probar en plan informal y pedimos todo al centro. Cabe decir, que reservamos a las 13:30 del mismo día y nos dieron mesa para las 16:00 (porque insistimos mucho y que esperaríamos lo que hiciese falta), aún así tuvimos que esperar unos 15 minutos, quizás os recomendamos que reservéis con tiempo suficiente, ya que la sala tiene muy pocas mesas.

Calamaritos rellenos de cebolla dulce y trufa: Un plato exquisito para abrir apetito, los calamares estaban muy tiernos y se notaba muy bueno producto y que decir del toque de la trufa.

Torrijas con Foie fresco: Para mi el mejor, pero soy un apasionado de la mezcla dulce-salado y sencillamente lo encontré sublime, tirando mas a dulce pero con un puntito tan suave de salado que casi pasaba por un postre.

Tosta de filetitos de solomillo sobre pimientos confitados: Hay que decir que la carne estaba en su punto y exquisita y como siempre tiene hay que comparar, se podría decir que este fue el plato mas flojo. Tampoco se le puede pedir mas ya que lo pedimos de centro, pero se echo en falta algo de guarnición, pero aún así el pan cateto de la tosta estaba en un tueste perfecto, y crujiente, así como los pimientos le daba otra vez un puntito dulce que realzaba mas el sabor de la carne.

Postre: Chocolate negro sobre blanco: Muy bien presentado y con bastante cantidad, según nos recomendaron era el mas solicitado, de sabor estaba bmuy eno, pero se ve que los postres no son su fuerte para mi gusto y los he visto mejores.
Copa: Gin-Tonic Martin Millers: He de decir que no soy de Gin-Tonics ni he probado muchos, pero no quería dejar pasar la ocasión de probar lo que según dicen es a mejor Ginebra de esta marca. Sin duda, ya lo vale el esmero, el cariño y el modo que te prepara Manolo este delicioso combinado, ya que primero le da a la copa un baño con una infusión preparada con varias especies, aunque solo se llega a distinguir el clavo, donde después pasa a enfriar la copa, para después servir la ginebra y la tónica y por último le da su toque con cascara de lima. Es una pena que no sepa apreciar demasiado bien los matices de esta ginebra, pero como ya he dicho no soy para nada aficionado a esta bebida, pero aún así estaba muy rico.
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