Cabo de Gata

Continuando con la serie de entradas de pequeños viajes por España, y aunque la hicimos hace mas de cuatro meses y por media España esta entrando un frío polar que nos esta dejando helados no quería dejar pasar la oportunidad de dejar mi testimonio porque la zona lo merece y de paso nos vamos calentando un poco que el verano esta al caer ;-)

Virgen es la primera palabra que se te viene a la mente cuando después del viaje de rigor llegas a la primera playa, que por cierto hace honor a su nombre porque es un autentico “Playazo”. Todo lo que voy a comentar en esta entrada será desde el punto de vista personal donde las playas a las que uno está acostumbrado a ir, se da que el precio del metro cuadrado esta tan cotizado como el de la 5ª avenida de Manhattan y si quieres plantarte con tu sombrillita tendrás que pagarlo sin remedio. Por allí no encontrarás nada parecido a la aglomeración del resto de playas turísticas, aunque estas últimas no es que me disgusten, especialmente las gaditanas (que para mi guardan el equilibrio perfecto, como ya describí en otro artículo).

Remarcable sin duda el entorno, la ausencia de lo efímero, el silencio, la naturaleza, lo escaso, el respeto y el buen hacer. Aunque por otras zonas y como todos sabemos, Almería no se libró de la especulación del ladrillo, pero el vergel de conservación y de estricto cuidado que ofrece esta zona, lo hacen su mayor atractivo.

Como reza el lema del hotel donde nos hospedamos: “Hotel Los Patios” – El Lujo: Goce o disfrute de aquello que es excaso, es la esencia de aquel lugar y que espero sepan conservar durante bastante tiempo. El hotel muy recomendable pero ojo, y leer bien la descripción de lo que te encontrarás allí, no esperes un lujo al que estás acostumbrado si vienes de ciudades grandes o de veraneos en Resorts mastodónticos. El trato fue muy amable y cordial, y aunque a mi gusto quizás demasiado austero para su precio, que para la época (Septiembre) resultaba algo elevado. Aun así me encantó esa desconexión absoluta para unos enganchados a la tecnología, pero si es verdad que aunque no hubiese televisión quizás no estaría de menos un simple altavoz cargado con algún disco elegido especialmente para disfrutar del lugar o para ambientar una siesta y hacer toda la experiencia mas completa.

Recomiendo a todos hacer la ruta hasta llegar al cabo de gata ya sea de ida o de vuelta sin olvidar pasar por cada uno de los pueblecitos que te vas encontrando a lo largo de este trozo de litoral desde Vera hasta el mismo cabo. Es toda una experiencia para los que por desgracia no podemos disfrutar de esa magia y lujo que da “lo simple”.

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